VALPARAÍSO EN EL TIEMPO...

ADVERTENCIA AL LECTOR

Al igual que Valparaíso, ésta simple recopilación de artículos y hechos, todos con más o menos relación con el puerto, no guarda orden algun
o y a veces escapa a la credibilidad.

EL EDITOR.-

29 de agosto de 2010

PEORES CORNÁS DA LA INDIFERENCIA


“Srs.

Usuarios Ascensor Cordillera

Según lo informado hace 2 meses atrás el ascensor Cordillera deja de funcionar el día 31 de julio del 2010. Agradecemos a nuestros usuarios su preferencia durante estos años. Esperamos vuestra comprensión por esta lamentable situación.

Administración.”

Con este escueto aviso se informaba del cierre del segundo ascensor más antiguo de Valparaíso.

La vieja calle Serrano, reina indiscutible del comercio de Chile de la segunda mitad del siglo XlX; se debate entre el dolor y la indolencia, ganando cada cierto tiempo una nueva cicatriz.

El 2007 sería el fuego el que arrasaría con cuatro vidas y varios edificios, transformando al otrora cosmopolita hervidero en algo similar a un campo de batalla. Este año otro incendio, por suerte de menor envergadura; congelaría la emprendedora acción de levantar a pasos de la escala “Cienfuegos” un fabuloso hotel cinco estrellas que sin duda vendría a recomponer el rostro que caracterizó a calle Serrano. Finalmente, una certera cornada habría de detener al viejo ascensor.

Nuestro aclamado cronista y coterráneo Joaquín Edwards Bello, el mismo que tantas veces recorriera calle Serrano vistiendo tongo de Presciutti, solía repetir en sus crónicas venidas de España aquello de que: “Peores cornás da el hombre”; en relación con las que el bravo Miura da en la arena.

En nuestro caso, en el caso de Valparaíso, diremos que “Peores cornás da la indiferencia”, pues es ella la que hoy se ha dado a la tarea de enterrar sus pitones a diestra y siniestra en las débiles articulaciones de éste viejo y ensangrentado torero apodado en sus años de gloria como: “El Gran Pancho”.
¿Cuántas cornadas más aguantará el pobre torero?

Fantástico sería poder disfrutar de la vieja calle Serrano y sus alrededores contando para ello con un comercio que se componga de atractivas tiendas y restoranes, llamativos bares (ya los hay), y como broche de oro un fabuloso restaurant / centro cultural en el viejo museo Lord Cochrane, lugar que podría convertirse en sitio de renombre por su excelente cocina, propuesta cultural y panorámica al océano. Todo lo anterior adornado por el incesante crujir de los carros del ascensor que de tanto vecino y turista no dejan ni un solo instante de deslizarse por el cerro. Más allá; el Puerto en pleno funcionamiento, decorado por un centenar de casas de colores y bañado por la brisa fresca de la primavera. ¿Alguien podría resistirse a aquello? Lamentablemente si; la Indiferencia.

Valparaíso tiene mucho que ofrecer, pero para que ello suceda; tiene mucho que pedir. Debemos pedir respeto, consideración, cuidado, y por sobre todo, convencernos de que la solución no está en nosotros. Para que todo esto se concrete es necesario que cese la indolencia, que desaparezca la indiferencia de las autoridades, y que estas se den cuenta de la importancia que se le debe ofrecer a Valparaíso por ser una ciudad única en su especie, y aun que al parecer a pocos importe: Patrimonio de toda la humanidad.

Es necesario limarle los cuernos al toro para que cuando ose envestirnos nuevamente, se pasme al vernos subir por el ascensor Cordillera dispuestos a disfrutar de un Jardín de Mariscos y buen vino en uno de los mejores restaurantes de Valparaíso, en lo alto de una de las calles más concurridas y fascinantes del país.

No hay comentarios:

Publicar un comentario